El autodidacta ambulantepor Eugenio Puche |
![]() |
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007. Preludio Mucho tiempo hace que quise contar la historia de cómo escapé, y aunque es una historia muy larga, seré todo lo más breve posible. Mi pueblo era sencillo. Era una época donde todos los habitantes nos dedicábamos a recolectar las viñas para elaborar nuestro propio vino y la oliva para comerciar con el aceite. Pero aquello solo sucedía durante sus fechas de recolecta, el resto de año éramos ganaderos, herreros, carpinteros o labradores. Yo era carpintero, un oficio muy respetado y con su propio gremio. No era tan importante como los labradores, que realmente se estaban enriqueciendo, pero teníamos trabajo y nos daba para seguir hacia delante. El trabajo más extraño que hicieron mis manos fue una puerta con relieve que mostraba la hazaña de un hombre luchando contra un lobo. Dicen que desapareció hace años, que el demonio la rasgó con sus pezuñas. No sé, a veces la iglesia se crea sus historias para destruir todo aquello que se sale del patrón. Escapé de mi pueblo, en parte, gracias a la suerte. Hacía tiempo que el pueblo estaba dividido en dos opiniones en referente a mi persona. Todavía hoy tengo el don de curar con mis manos, y eso mucha gente no lo entendía, unos iban a verme por un dolor de cabeza, otros me escupían por la calle. Unos decían que era un santo, otros me insultaban y querían verme muerto. A pesar de que mi don lo conocía bastante gente no fue esta la razón por la que escapé de mi pueblo. La única razón fue la que conoce todo el mundo, aunque no se puede pronunciar sin quedar dañado por lo que en su día hizo. La única razón fue el fantasma de la guerra. “estos zapatos están tan rotos, y mi viaje sin comenzar”. 19/02/2008 Morga, el ladrón del tiempo “Existe una gran diferencia entre saber lo que es el tiempo y entender porque sucede…” Morga era muy joven cuando descubrió su don, y aún así lo guardo receloso, sabía que era peligroso hablar de ello y que todos los niños se reirían de él si se enterasen. Huérfano demasiado pronto, aunque más pronto todavía para su hermano menor. Este era lo único que le quedaba de lo que una vez fue una familia. Una palabra con un significado amargo. Los dos hermanos se llevaban dos años de diferencia y Morga, quizás por ser el mayor, sentía toda la responsabilidad. Trabajaba más horas que su hermano, le preparaba la comida, y si no había se encargaba de robarla. Landre, el hermano menor jamás paso hambre, aunque su existencia fue más bien corta. Landre murió de vejez con tan solo diecisiete años y Morga sabía muy bien el porqué. Llorar el día del entierro y pasar noches en vela no fue un antídoto ante tal aberración. El sabía que era el asesino de su hermano. La gente del pueblo se preguntaba como un niño podía haber muerto de vejez siendo tan joven, claro que, solo Morga tenía la respuesta a aquello. Y es que su don era así de complicado, mientras que a Morga no le salían arrugas, Landre envejecía rápidamente. Morga se dio cuenta de que robaba juventud a aquel que estuviera cerca de él. Lamentablemente fue demasiado tarde para Landre. Morga deseaba morir. Dos años después conoció a Liandra. 19/02/2008 El capítulo de las horas![]() Una vez naces, empieza tu reloj biológico, un sistema imparable y muy eficaz. ¿Y qué es el tiempo? Unos dicen que es una manera de controlar al ser humano dentro de una pauta siniestramente perfecta. Otros dicen que es así porque si y punto. Para un carpintero como yo fui, el tiempo era dinero, y el dinero, comida. En mi más humilde opinión, el tiempo pasa y el ser humano lucha por olvidar esta regla vital. Nos metemos en guerras absurdas, envidiamos al vecino, creemos que somos tan perfectos que incluso a veces olvidamos que somos algo pasajero en este mundo. Ahora observo la montaña que tengo en frente de mí y me pregunto: ¿Qué soy yo? Supongo que un punto diminuto en una línea de tiempo donde ella permanece imperturbable. El tiempo nos marchita, nos envejece, un buen día te levantas y ves a alguien en el espejo, alguien que no conoces, pero que te resulta familiar. Si, eres tú. Mi gran amigo Morga se dio cuenta muy pronto de aquello, estaba enterrando a su hermano y meditaba la manera de afrontar su don. Fue a verme, a pesar de que todos sabían de mi habilidad por sanar no pude hacer nada por él. Estuve con Morga apenas cinco minutos y sentí velocidad en mis entrañas, cansancio en mis movimientos, una sensación muy visceral. Al día siguiente, al mirarme en el espejo vi una cana en mi cabello, ¿sería casualidad? Más tarde me hablaría de su don. Después de conocer a Morga, me di cuenta de lo importante que es el tiempo, ese que no apreciamos porque vamos deprisa. Cuando te lo roban te sientes impotente, pero a la vez llevas mas cuidado la próxima vez. Desde ese mismo momento aprecié cada minuto como si fuera el último de mi vida. 19/02/2008 Liandra, la traficante de sueños![]() “…anoche soñé lo que siempre quise ser en mi vida.” Liandra tenía doce años cuando accidentalmente una noche se coló en el sueño de su padre, ella sabía que lo que estaba viendo no podía hacerle daño, pues sin saber la razón era consciente de que estaba en un sueño y no en la realidad. Y no era su sueño exactamente, sino el de su padre. Aquella situación le cambiaria la vida. Descubrió que podía colarse en los sueños de la gente, y lo más importante, modificarlos. Su padre entró en cólera cuando esta le contó su don. Poco a poco se fue distanciando de él hasta que a los dieciocho años se fue a vivir con su tía. Trabajó una buena temporada con ella en “la taberna del mesías” donde servía cafés y copas a personajes dispares de todas las edades. Por la noche se colaba en sus sueños. Si alguien sufría por la pérdida de un ser querido, ella modificaba su sueño. Si alguien soñaba en algo que nunca tuvo, ella se lo ofrecía. Aquella época marchó bastante bien, hasta que la hambruna llegó al pueblo. Decían que había estallado una guerra en el norte, que unos pensaban de una forma y otros de otra. En cualquier caso, el miedo inundo las calles. Cerraron todas las tiendas de comestibles, comenzaron a señalar con el dedo y a llevarse gente por las noches. Liandra en sus sueños veía miedo, angustia y agonía por un lado, delirios de grandeza por otro. Su siguiente trabajo fue de ama de llaves de un señorito llamado José, muy bien formado, Por las noches hacía que el soñara con ella, pero siempre terminaba en pesadilla. Un día comenzó a viajar por todas las mentes del pueblo. Una noche se coló en un sueño diferente al de los demás. Habían cientos de niños por todas partes, pero esos niños envejecían en cuestión de segundos, se marchitaban hasta ser solo polvo. Ella se quedó perpleja ante tal visión. Pasó algún tiempo después de aquello, hasta que un día se cruzó con una persona que hacía marchitar la hierba que pisaba. Ella lo paró, pero se quedo en blanco sin saber que decir. 19/02/2008 El análisis no intencionado del sueño “Cuando alguien persigue un sueño, todo el universo conspira a su favor.” Paulo Coelho. El significado de los sueños es más profundo de lo que podamos imaginar, la mente se siente libre. Hace y deshace sin consultarnos nada. Nos crea mundos imaginarios donde somos felices o infelices. Situaciones pasadas que llevas en el alma o un futuro incierto en el cual nos vemos incapacitados de saber que paso dar. Soñamos con gente que nunca hemos conocido ni conoceremos, con lugares dispares en los que nunca hemos estado, ni estaremos… ¿Y quién es capaz de analizar un sueño? Solo uno es consciente de lo que ha soñado, si meditamos sobre la situación reflejada en nuestro sueño, podemos llegar a darle un significado. Nuestra mente inconsciente nos avisa de lo que a nuestra alma le inquieta, de nuestras aspiraciones en este mundo, de nuestros fallos del pasado, de esas cosas que nos aterran. Yo persigo desde hace tiempo un sueño que tuve, soy consciente de que puede resultar cómico hablar de ello, pero no está más lejos de lo que mi alma refleja en un espejo cóncavo. Sé que puede ser difícil, que incluso puede dar miedo, e incluso que la gente que encuentre en el camino, bien te de la mano, bien te ponga la zancadilla, pero si uno lo tiene claro, solo el tiempo le dará la razón. Después de casi dos años llamó Morga a mi puerta, al abrir note que estaba desconcertado, y le pregunte: ¿Qué te ocurre?, este dijo: acabo de cruzarme con alguien que juraría haber visto en un sueño, y se ha quedado pasmada en medio de la calle, ¿acaso sabrá algo de mi don? Recuerdo que le respondí que no creía que supiera nada y que cual era la razón de su visita. El me respondió que iba a terminar con su existencia. 19/02/2008 |
TemasArchivosEnlaces
|